viernes, 19 de mayo de 2017

Heridas profundas

Se preguntaba ¿por qué es tan cruel? ¿Por qué sus palabras pueden hacer tanto daño, causar tanto dolor? Parecía una persona tan tranquila, tan pacífica, que sorprendían las repentinas descargas de mal humor. Eran como los rayos de una tormenta que de repente descargaban con furia toda su energía acumulada. Al parecer todo obedecía a la conocida y antigua estrategia según la cual “la mejor defensa es el ataque”. Atacaba, así por lo menos desviaba la atención de sus carencias y de sus vacíos a los que se tenía que enfrentar en la soledad de la noche. Su almohada conocía sus suspiros y angustiosas preguntas que como respuesta tenían un silencio ensordecedor que calaba hasta los huesos. Ocupada en el ataque se liberaba aunque sea por un instante de tantos miedos e inseguridades. Cuando encuentras personas así no te quedes con la mala impresión causada por sus ataques. Trata de descubrir e incluso a entender lo que han vivido para llegar a ser así. Sus actitudes son consecuencias de una causa que está escondida en el pasado. Curar las heridas profundas lleva mucho más tiempo que las superficiales y muchos no se dan cuenta de su existencia. Ten un poco de paciencia.

Feliz viernes de conocer heridas profundas.

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