Viendo las competiciones deportivas le
llamaba atención la carrera de relevos. Veía que los participantes
no solo tenían que correr deprisa sino que estar extremadamente
atentos a lo que estaba pasando a su alrededor. Empezar la carrera en
el momento preciso el que su antecesor se acerca a punto de cambio,
correr con el predecesor una pequeña distancia que permita que el
relevo sea fluido sin rupturas que implicarían innecesaria pérdida
del tiempo y no perder el testigo. Algo muy parecido pasa en nuestras
vidas. A lo largo del camino de nuestra vida participamos en muchos
relevos y así como lo hacen los deportistas tenemos que estar muy
atentos al que va delante de nosotros y al que irá después de
nosotros. No llegar a entorpecer los procesos por falta de atención
y no perder el testigo que simboliza los valores esenciales de
nuestra vida nuestra herencia cultural y espiritual. Siempre
tendremos la responsabilidad con los que corrieron antes y con los
que correrán después. Tenemos que valorar los logros conquistas y
riquezas de los estuvieron antes de nosotros y saber transmitirlos a
los que vienen después para no empobrecerlos y permitir disfrutar de
todo lo alcanzado y permitir a trabajar en lo que falta en vez de
perder tiempo y trabajar en los que ya está hecho. Trata de correr
bien tu parte sin perder el testigo.
Feliz jueves de relevo.

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