Su silencio tenía mucha capacidad.
Absorbía todas aquellas palabras que no buscaban la verdad sino
llevaban a la provocación. Las que disfrazadas de diálogo eran como
la exposición de la fiscalía que presenta argumentos que sostienen
la culpa y esperan la merecida condena. Cuando empezaron ser novios
hablaban y aunque él muchas veces no le prestaba atención ella lo
justificaba porque trabajaba mucho y andaba distraído. Y él no
andaba distraído era un estratega que cada vez que ella hablaba
preparaba su discurso. No le interesaban sus argumentos, le sobraban
porque él tenía la razón. Ella trataba de comprender hablar,
escuchar con mucha atención, pero poco conseguía con eso. Así que
su atención se llenó de muchos silencios que se tragaban muchas
palabras. De vez en cuando la energía encerrada en los silencios y
en las palabras envueltas en ellos buscaba una salida llegaba a una
descarga con palabras empapadas de dolor. No sabía si seguir
callando o intentar refutar cada palabra cada argumento. Pensaba que
es mejor tener la paz que la razón, pero también sabía que no a
cualquier precio y hay que defender la dignidad cuando a ésta se
pone en el entredicho.
Feliz jueves de paz silencio y dignidad.

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