Frente a ella un desafío que parecía
imposible de enfrentar. Vivir todo un día sin quejarse, ni echar la
culpa a los demás. No se sentía capaz ni preparada para
enfrentarlo, pero sabía que era necesario intentarlo e intentarlo
ahora. Cualquier retraso podría tener consecuencias muy graves para
ella. Acostumbrada mirar a los demás viendo sus más pequeños
errores, tenía que cambiar de óptica mirándose a si misma,
aceptando que también ella tiene sus responsabilidades. Nuestra
responsabilidad no se limita solo a hacer o dejar de hacer algo, no
solamente a la acción, sino también a la reacción. Nosotros somos
los responsables de cuidar las reacciones o dicho en otras palabras,
responsables de cómo nos afecte lo que otros hagan o digan sobre
nosotros o en nuestra presencia. Con frecuencia culpamos a alguien
porque dijo esto o aquello, pero ignoramos nuestra responsabilidad
por la reacción a sus palabras. No podemos olvidar que nuestro
sufrimiento no lo causan los hechos, ni las palabras, sino nuestras
reacciones, nuestras respuestas frente a hechos y palabras. Así que
hazte responsable de la parte que te corresponde y sufrirás menos.
Feliz martes de respuestas y
responsabilidades.

No hay comentarios:
Publicar un comentario