Desconfiaba mucho. Cierto que algunas
veces la han defraudado, le han jugado mal. Así que aparentemente
tenía suficientes motivos para desconfiar. Las sospechas la han
frenado varias veces y el problema no venía solo de las malas
experiencias sino de una falta de confianza en sí misma en sus
propias capacidades. Ahí estaba la raíz de todo, de su imagen del
mundo que la rodeaba de su forma de percibir a las cosas, a las
personas y a los diferentes acontecimientos de su vida. Al creerse
amenazada veía amenazas en todas las partes, en todas ellas
personas, en sus gestos, palabras y miradas. Proyectaba sus sospechas
y su desconfianza en todo y en todos. La mezclaba con cada cordial
saludo o invitación recibida. Tenía mucho miedo de algún piropo
porque lo veía como un preludio, antes de una sinfonía de burlas y
chistes de mal gusto. Se sentía agredida por las palabras y por su
ausencia. Confía en ti misma, en ti mismo antes de esperar que otros
confíen en ti o tú podrás confiar en ellos. Incluso cuando otros
han defraudado a tu confianza, tu propia seguridad te permitirá
vencer las dificultades y recuperar el equilibrio.
Feliz jueves de confianza.

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