Su historia no era de los que suben
alcanzando éxitos y reconocimientos, al contrario si hasta ahora
algo ha conseguido acumular eran las caídas. Incluso muchas veces
tenía la sensación que solo eran caídas y desaciertos. Eso no era
cierto porque a pesar de todo se mantenía de pie y ésta fue la
señal inequívoca que no todo era tan mal como a veces le ha
parecido. La vida le ha enseñado valorar cosas pequeñas incluso si
duraban poco. No esperaba que en su vida todo sea como en un cuento,
más bien esperaba poder contar lo que le pasaba en la vida. Creía
firmemente de que si tenía la capacidad de contarlo, también tendrá
la capacidad de disfrutarlo y entenderlo mejor. El hecho de poder
contar traía siempre más luz y con la luz llegaban los posibles
nuevos caminos de entender. Su narración la obligaba contar toda la
historia y no solamente una parte. Cuando como antes volvía hablar
de sus caídas tenía que ver y hablar de como se había levantado de
ellas, hablando de los errores tenía que hablar de los aciertos y
buenas decisiones que le ayudaron a salir y solucionar los problemas.
Trata de contar tu historia y entenderás más y verás muchas más
cosas buenas de las que pensaste y viste al principio. Si la cuentas
no puedes estar tan mal como pensabas.
Feliz martes de contar la historia.

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