Sabía impresionar, tenía un don de
hacerse visible y que su voz llegue bien claro a donde quería que se
le escuche. Sin gran esfuerzo recibía muchos halagos y
reconocimientos. Lo que a otros costaba un enorme esfuerzo él
conseguía casi de inmediato. Lo que pasa que así como de repente
llegaba su fama así de rápido se esfumaba y mantenerse a flote le
costaba cada vez más. Como lo suyo era más bien tema de formas que
contenidos el ruido que hacía cada vez más cansaba a lo que lo
rodeaban. Su limitada capacidad de reinventarse a sí mismo, ser
innovador y sincero, le volvía un disco rayado que con el tiempo
molestaba en vez de entretener. Fuera de su ruidosa presencia, sus
actitudes, su vida comunicaban poco. Necesitaba impresionar porque
temía que sin eso pasará desapercibido. Sin lugar de dudas es
importante la impresión que puedes causar, pero no menos importante
es lo que comunicas con tu persona, tu presencia, tus actitudes. No
tengas miedo de silencio porque también comunica tu paz interior
cuando la tienes. En otro caso causa nerviosismo y miedo que se puede
descubrir algún vacío oculto. Construye tu imagen de a poco y no
solo con golpes que tratan de impresionar.
Feliz miércoles de lenta construcción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario