Vivimos en un mundo de llamativos envoltorios que
suelen ser muy engañosos. Lo que esconden no siempre responde a lo que
aparentan lo que prometen. En teoría todos sabemos que es más importante el
contenido que el envoltorio y sin embargo nos dejamos llevar por las formas y
los colores. Nos sorprende que tan poca cosa o de tan baja calidad puede estar
tan bien envuelta. Nos sentimos tomados o engañados. Lo que pasa con las cosas,
aunque duele reconocerlo, pasa con las personas. Muy atractivas por fuera, a
veces están muy vacías por dentro. Desde su interior sale toda la violencia,
toda la amargura, muchas veces dirigida a otras personas que nada tiene que ver
con su malestar interior físico o psíquico, pero que se vuelven el blanco de
ataques, de descargas de su rabia, de su ira contenida. Como “envoltorios”
somos muy frágiles por eso debemos cuidar más lo que tenemos por dentro, no
solo cuidarnos por fuera.
Feliz viernes de cuidar lo que llevamos dentro.

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