viernes, 23 de junio de 2017

Huir de los monstruos

Sus recuerdos del pasado poco tenían que ver con la inocencia infantil y un mundo lleno de imaginación poblado de príncipes y princesas. Si algo poblaba su mundo y seguía presente en su memoria eran los monstruos que siempre estaban al acecho. En vez de juegos despreocupados, había constante amenaza de que él va a regresar a la casa y volaran los puños en el aire. Presentía que él no era malo, que malo lo hacía lo que tomaba fuera de la casa. Los recuerdos de la extrema violencia se han mezclado con algún recuerdo de la ternura, lo que confundía más y daba más miedo. Han pasado los años y todavía no podía curar las heridas de aquellos años de infancia. Hace mucho tiempo desaparecieron los rasguños y los moretones, pero por dentro algo seguía sangrando. Lo peor de todo una que otra vez envuelto en algunos problemas, en algunas dificultades, que sentía que lo superaban, en vez de buscar una solución, un camino de salida, buscaba una botella. Repitiendo el mismo esquema del que quería huir. Aunque en el pasado lo han lastimado, la responsabilidad hoy no era de su padre alcohólico, sino de él mismo. Así como a veces se le ocurría buscar una botella, debería ocurrirse buscar la ayuda profesional, porque no siempre podemos solos con todo que nos afecta. Necesitamos que alguien nos oriente, nos ayude, nos eche la mano. 

Feliz viernes de buscar ayuda si es necesario.

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