Durante nuestra vida construimos cosas.
Una de las más importantes que al parecer nunca dejamos de
construir, siempre estamos sin terminar la obra es la felicidad. Lo
que a veces no podemos asimilar ni entender es ¿por qué a pesar de
tantos esfuerzos de vez en cuando todo se derrumba queda en ruinas?
Lo vemos como un completo fracaso, buscamos culpables, queremos
descubrir los errores cometidos para que la historia no se vuelva a
repetir. Una actitud muy positiva, que puede ayudar en el futuro,
pero siempre y cuando no nos aferremos a la idea de fracaso. Lo que
nosotros vemos como ruinas, a veces incluso sentimos vergüenza de lo
que ha pasado en nuestras vidas. Curiosamente los turistas que
visitan las ruinas de las reducciones jesuíticas en Paraguay, no van
a ver el fracaso sino la grandeza de un sueño de un proyecto hecho
realidad. Se llenan de asombro y admiración por lo que se ha
conseguido aunque solo quedan las ruinas. Mira así las cosas que te
han pasado, gracias a todo el proceso vivido hoy eres quien eres y
como eres, y mientras late tu corazón puedes recomenzar y seguir
construyendo.
Feliz martes de construcción.

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