Cada mañana con ella o sin ella el sol
empezaba su paseo por el cielo. Los pájaros sin reloj ni billetes
empezaban su concierto desordenado. Los gallos competían en sus
saludos cantados. Sus ojos se han quedado maravillados por lo que
podían admirar. Sabía que de ella y solamente de ella dependía si
va a participar en esta maravillosa canción de la vida cada mañana
y de qué manera va a participar. Las cosas maravillosas existen a
nuestro alrededor, cambian según el tiempo, la estación en que
estamos y el clima en que vivimos, pero están ahí. Somos nosotros
que decidimos si queremos ver o preferimos ignorar, si dejamos
abierta una puerta a la sorpresa a la belleza de cosas simples o
preferimos cerrarla para quedarnos con lo de siempre quejándonos que
nos asfixiamos en el mundo que nos oprime. Es bueno abrirla puerta y
buscar un poco siempre hay algo para encontrar, algo nuevo o algo que
podemos encontrar de nuevo.
Feliz lunes de abrir la puerta.

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