Todavía no tuvo tiempo de enrollar los
o del año que se fue y ya tenía de desenrollar los del año nuevo
que olían a frescura y a la bendición. Tuvo que tener mucho cuidado
para no salpicarlos con las viejas quejas llenándolas de manchas que
esconden su belleza. Tenía una tarea difícil pero apasionante,
llenar los días nuevos de cosas nuevas y a las anteriores darles una
nueva forma. Todo lo que uno se propone se consigue con el tiempo y
en el caso de un año nuevo nunca mejor dicho. Queda lo suficiente
por delante para no tener prisa y por descuido estropear lo que está
perfecto tan fresco, tan nuevo. Eso si tampoco se vale perder las
oportunidades que el año nuevo desde el primer día nos ofrece. No
mires tanto atrás porque no verás lo que tienes adelante. Cierra
una etapa para poder abrir otra. Hazlo con buen pie con esperanza y
alegría.
Feliz martes de empezar lo nuevo.

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