Todavía no ha mirado bien donde estaba
y ya se activaban sus prisas. La constante tensión aceleración que
en vez de ayudar desgastaba y retrasaba todo, convirtiendo un momento
de encuentro que parecía al inicio lleno de paz y relax en un
momento de tensión que incomodaba y limitaba a todos. Cuando hay
prisas no hay tiempo para mirar a los lados, no se pueden colocar
bien ni las palabras ni los silencios. No podemos apreciar la
distancia ni el tamaño de las cosas. Todo pasa rápido frente a
nuestros ojos y probablemente frente a nuestros corazones. Antes de
ver bien conocer y sentir, ya pasó y estamos frente a otra cosa que
pasará igual de rápido, lo que a la larga puede provocar un
cansancio una superficialidad. Aunque muchas veces tenemos prisa y no
podemos hacer nada al respeto es bueno fijarse en duración de estado
de aceleración de la tensión, si se prolonga demasiado es una señal
de alarma que perdemos la calma y con ella muchas cosa, muchos
momentos maravillosos e incluso muchas personas.
Feliz viernes sin prisa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario