viernes, 5 de enero de 2018

Sin tanta prisa

Todavía no ha mirado bien donde estaba y ya se activaban sus prisas. La constante tensión aceleración que en vez de ayudar desgastaba y retrasaba todo, convirtiendo un momento de encuentro que parecía al inicio lleno de paz y relax en un momento de tensión que incomodaba y limitaba a todos. Cuando hay prisas no hay tiempo para mirar a los lados, no se pueden colocar bien ni las palabras ni los silencios. No podemos apreciar la distancia ni el tamaño de las cosas. Todo pasa rápido frente a nuestros ojos y probablemente frente a nuestros corazones. Antes de ver bien conocer y sentir, ya pasó y estamos frente a otra cosa que pasará igual de rápido, lo que a la larga puede provocar un cansancio una superficialidad. Aunque muchas veces tenemos prisa y no podemos hacer nada al respeto es bueno fijarse en duración de estado de aceleración de la tensión, si se prolonga demasiado es una señal de alarma que perdemos la calma y con ella muchas cosa, muchos momentos maravillosos e incluso muchas personas.

Feliz viernes sin prisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario