Ella sentía que él demasiadas veces
miraba sin ver y oía sin escuchar. Siempre encontraba algo más
urgente que estar con ellos, algo más importante que compartir su
tiempo y su espacio. Es cierto que trabajaba mucho y tenía muchas
responsabilidades, pero muchas veces lo que se interponía entre
ellos era sin importancia. Lo que pasa que con el tiempo uno se
acostumbra, lo que al principio molestaba deja de molestar y lo que
antes importaba muchas veces deja de importar. En silencios y miradas
huidizas de prenden las luces de alarma. Si no actuamos si no nos
comunicamos escuchando hablando compartiendo, aunque estando juntos
empezamos a vivir en mundos separados a veces totalmente aislados.
Hay que actuar mientras la distancia no se vuelve abismal.
Feliz martes de comunicación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario