La lluvia detrás de la ventana trae la
esperanza que con su caricia volverá la vida a la naturaleza
dormida. No es violenta, nos es fuerte, pero es persistente. Cada
gota lleva una esencia de vida, de esperanza, una invitación a no
detenerse, a continuar. A menudo nuestros gestos, nuestras palabras,
nuestras sonrisas, son como estas gotas de lluvia. Pueden devolver
vida, esperanza, fe y sentido a una persona que está durmiendo sin
soñar, viviendo sin sentir, y creyendo sin esperar. No tengas miedo
derramar un poco de amor, de amabilidad, a nadie van a hacer daño,
al contrario pueden dar les lo que tanto deseaban y nutrir lo que
estaba debilitado.
Feliz jueves de lluvia que nutre.

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