viernes, 12 de enero de 2018

Descongelando

No le gustaba el invierno, el frío le hacía temblar. Su resistencia se ponía al límite. Pensaba que no podía haber nada peor, y había algo peor las frías miradas y palabras de él o a veces de ellos. Estas que se calaban hasta los huesos y no querían salir del cuerpo ni del alma incluso poniéndose al sol. No hay nada más frío que la indiferencia o el olvido. No sirve de justificación que tenemos trabajo y no tenemos tiempo. Puede pasar una vez porque no somos maquinas y realmente la tensión nos cierra, nos inmoviliza. Cuando pasa muchas veces tiene que saltar la alarma. Necesitamos calma y tiempo para reaccionar para descongelar las palabras, los gestos y las miradas para que el cariño empape de nuevo las relaciones. No permitas que el frío entre en tu vida, tu amor.

Feliz viernes de descongelar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario