domingo, 28 de enero de 2018

La autoridad

En su casa ha conocido la mano dura de la autoridad. Se le castigaba por lo que hizo, por lo que no hizo y por lo que podría hacer. Entre lágrimas sintiendo la injusticia en la mayoría de los casos se juraba que cuando llegará a ser grande nunca lo va a hacer. Siendo adulto trataba de entender ¿en qué consiste la autoridad? ¿Cuáles son sus ingredientes? La primera cosa que descubrió que era un tema amplio al que se le podía dar muchos enfoques y tratar desde diferentes ángulos. Algo bastante obvio que no aportaba ninguna respuesta a sus muchas preguntas. En su mente tuvo que separar la palabra autoridad del recuerdo de las palizas que le proporcionaba su padre en su infancia, y de todas las imágenes de los gobiernos corruptos del turno que se atribuían derecho de ofender la inteligencia de sus ciudadanos en el nombre de mal entendida autoridad. Llegaba a entender que la autoridad no era algo negativo y no era nada que tenía que temer. Tenía dos ingredientes principales que era el respeto y conocimiento, luego el interés y la libertad, búsqueda de la verdad y la serenidad. Uno tiene que respetar a otros para respetarse a sí mismo, tener el verdadero conocimiento de la situación de las diferentes realidades, interesarse por descubrir y conocer todos los aspectos, actuar libre de rencores, sereno sin afán de desquitarse con alguien sus propias frustraciones. Cuando se llega a este nivel, las palabras dichas por una persona que cuida estos aspectos, sí tienen autoridad. Merece la pena tomarlas en cuenta y muchas veces pueden servir de referencia.

Feliz domingo de autoridad.

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