El amanecer se asomaba detrás de
la esquina de la oscuridad tratando de iluminar con sus primeras
luces los primeros ojos dispuestos de admirarlo. Casi siempre
acompañado con las primeras discusiones de los pájaros. Las cosas
tomaban formas y recuperaban colores, y el gris de confusiones se
retiraba esperando su turno para regresar. Con el mate en la mano o
una taza de té o café llegaba el momento de decidir ¿cómo vamos a
vivir este día? ¿qué será primero una queja un reproche o un
agradecimiento? De nuestras primeras miradas, de nuestras primeras
apreciaciones depende el resto del día. Somos nosotros los que
decidimos con que actitud lo vamos a vivir. Lo que bien empieza
normalmente bien termina.
Feliz martes de buen inicio.

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