Siempre le decían que no era muy
expresiva y tal vez tenían razón. Solía hablar poco, y tenía
mucho cuidado para con lo que dice no dañar ni lastimar a nadie. Era
como remar contra corriente en el ambiente de crispación y de
insultos. No le preocupaba eso y sabía que no era ningún camino de
éxito. Mirándola uno tenía sensación que se transformaba en
ciertas circunstancias. En contacto con personas enfermas, personas
mayores y solas, sus gestos se volvían más que elocuentes.
Expresando un profundo respeto y la ternura. Sabía con ellos vencer
la resistencia inicial y la desconfianza. No había en ellos ni
sombra de lástima sino mucho respeto mezclado con gratitud. Es que
ellos ya han hecho su trabajo llevando el mundo a este punto. Ella
trataba conocer sus sueños sus victorias fracasos y frustraciones.
Era mucho más de lo que se podría encontrar en cualquier libro de
historia o de autoayuda. Solo exigía paciencia y ella no solía
tener prisa y las faltas de memoria o frecuentes repeticiones no la
molestaban también servían de lección y exigían humildad. Que tus
gestos trasmitan ternura y respeto con los que ya se han cansado.
Feliz jueves de respeto a los
mayores.

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