En las mañanas lejanas estaba el
cumplimiento de todos sus proyectos. Todo a distancia segura de él
para que nadie le pueda decir que promete, que dice pero no hace
nada. Lo iba a hacer dentro de un tiempo. ¿Qué tiempo? Nadie sabría
decir. Y mientras como el humo la nada rellenaba su vida. No pasaba
nada ni se esperaba nada de inmediato. El futuro no se veía y el
presente estaba tan borroso que todo cabía en él y todo se podía
sacar de él sin que nadie se diera cuenta. Para que las mañana de
los proyectos se hagan realidad hay que empezar por rellenar de
contenido los ahora los hoy sin esperar que sucedan milagros
empezando hacer lo que es necesario.
Feliz martes de rellenar los ahora.

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