No sabía cómo medir, qué
escala usar, pero necesitaba saber cuánta vida tiene en su vida. Ha
hechos las cuentas de los años vividos, estudio terminados,
profesiones ejercidas y no cuadraban las cosas entre los haberes y
deberes. Faltaba algo, puede ser que la salsa que da el sabor, el
contenido que de color y de realce a los espacios que simplemente
parecían vacíos u ocupados. No sabía cómo contabilizar los
encuentros y como los sentimientos, sin los que la vida no es vida
sino su imitación. A estas alturas ya no quería imitaciones, sino
algo pleno y original, que tenga sentido y por lo que valga la pena
levantarse cada mañana, resucitar cada día.
Feliz Domingo de Pascua.

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