La
memoria y el cariño en este viaje han hecho posible que muchos de
los ausentes se han hecho presentes, tal vez más presentes que
nunca. Agradezco a todas las personas que han compartido su dolor
conmigo. El recuerdo de lo que sentimos y vivimos juntos antes de la
partida y un simple abrazo aliviaban la tristeza. A veces no quedaban
muchas palabras pero el simple estar al ritmo de tereré o mate
llenaba de sentimientos y de sentido los instantes de la vida. Recibo
más que puedo dar, pero creo que la distancia me enseñó nuevas
cosas. Apreciar más cada encuentro, buscar lo bueno y lo positivo,
lo
que une. Estar más cerca vivir los encuentros con alegría. Mucho me
queda por aprender, para mirando ver y escuchando entender, no
cerrarme en unas cuantas seguridades en un caparazón en mi mundo. Me
asombra la riqueza de todos estos encuentros que he vivido. En
algunos momentos sentía que no alcanzaba el corazón para sentir
todo. Está llegando el tiempo de rumiar cada una de las
experiencias.
Feliz
sábado de aprendizaje.

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