He
vuelto a saborear de nuevo muchas comidas que aquí tienen el sabor
único e irrepetible. No me pongo a dieta ni de variedad ni de
calidad. Solo por espacio trato de cuidar cantidad. Con cada alimento
en la mesa aparecen conversaciones que unen el pasado con el presente
que proyectan las cosas hacia el futuro. El cariño dado es el cariño
recibido siempre aumentado y multiplicado. Entre diferentes platos
entre bocado y bocado uno a veces trata de esconder la emoción.
Espantar los recuerdos negativos las miradas vacías y palabras
amargas. Se confirma una vez más que el sabor el deleite de una
comida no depende solo de ingredientes sino de otras coas no menos
importantes: cuando la compartes, con quien la compartes y donde la
compartes. El lugar, el tiempo y la compañía convierten un sencillo
compartir, en un banquete en una fiesta de encuentro y eso es mucho
más que comer en un restaurante de los mejores chef de cocina del
mundo. No es solo cosa de productos tecnología de elaboración y los
condimentos es cosa de sentimientos de cariño con el que se comparte
cada cosa. Gracias por tanto cariño compartido y puesto a la mesa.
Feliz
viernes de compartir más que alimentos.
Feliz
Día a las Madres mexicanas.

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