Recuerdo los caminos que he
recorrido. Muchos de ellos han mejorado otros tal vez no tanto. Me
llevaban a los mismos lugares y a las mismas personas. Y ocurría el
encuentro. Aunque el viajero era yo me daba cuenta que cada uno de
nosotros hizo su propio viaje, su propio camino. Es que el mundo está
en el constante movimiento y nadie se queda quieto esperando las
cosas. Los encuentros, las conversaciones después de mucho tiempo,
ayudan a calibrar las cosas, reconocer las posiciones y situaciones
de cada uno para tener los nuevos puntos de referencia y no perdernos
mutuamente. El cambio de un camino de tierra en un camino asfaltado
cambió por completo la realidad: el aspecto del camino, las cunetas,
la velocidad de viaje. Para no perderme y encontrar los lugares
conocidos tenía que buscar los nuevos puntos de referencia. Así
también pasa con las personas y sus vidas. Cambian sus situaciones y
tenemos que encontrar nuevos puntos de referencia que permitan
ubicarnos y seguir los caminos sin perdernos.
Feliz domingo de nuevos puntos de
referencia.

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