domingo, 26 de mayo de 2019

Cultivar la esperanza

Se desliza por el día que empieza una pequeña esperanza. Es solo un pequeño brote una flor que anuncia algo nuevo mucho más grande y bello, pero hay que saber esperar creando y manteniendo condiciones favorables para su desarrollo. A la esperanza no le gustan lluvias de tristeza, que causan raudales de la desesperación capaces arrastrar todo lo que encuentran en su camino. También la perjudican los vientos de enojo que causan los remolinos de culpa que absorben todo, capaces de arrancar desde la raíz lo que con tanto cuidado hemos cultivado en nuestra vida. La esperanza hay que regarla con un poco de confianza, un poco de serenidad y paz. Darle algo de sol de claridad para saber lo que se espera y para que se espera. Dejando atrás las confusiones de deseos despeinados que quieren todo y no procuran nada. La esperanza como toda buena semilla, antes de producir frutos, necesita su tiempo de reposo. Fundamental para recoger toda la energía necesaria para el crecimiento. Cuida tu esperanza y crea las mejore condiciones para su desarrollo.
Feliz domingo de la esperanza.

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