Viene
el último día la última hora de este viaje, de los encuentros y
reencuentros. Pude ver cómo han crecido las plantas que un día he
sembrado y como ha crecido la amistad que un día hemos empezado.
Emociona muchísimo recordar cada momento desde pisar el suelo
paraguayo en el aeropuerto, paso por Asunción, bienvenida en el
Mbeju Roga, Parroquia, hasta llegar a Naranjito, San Vicente, Ara
Vera pasando por muchos encuentros y celebraciones. He dejado muchas
palabras sonrisas y abrazos. Llevo en mi maleta sobre equipaje de
cariño, cercanía, emociones. Lo que no cabe en la maleta, está en
mi corazón, en mi memoria, grabado en mis ojos, sentido con todo mí
ser. Aunque a veces el cuerpo no daba más las ganas de compartir me
mantenían de pie. Me he emocionado miles de veces, he llorado con
los que lloraban a los que partieron. He reído y compartido. Me
sentí orgulloso al ver la gente con sus luchas y sus logros la ver
Festival Nacional del Mbeju crecido y convertido en un ejemplo, en
una referencia. Un privilegio de ser testigo de tantos cambios,
tantos sueños convertidos en una realidad. Me faltó tiempo para
tanto… Pido disculpas a las personas que no pude ver, espero que
sepan comprenderme. Aunque físicamente cansado salgo fortalecido de
este viaje. Su amistad su cariño de ustedes son el motor que me
mueve y me da fuerza para esta nueva etapa en Pedrezuela en España.
Una vez más en mi vida puedo decir: Gracias Paraguay. Gracias por
tanto. Gracias a la gente. Gracias amigas y amigos. Gracias Familia.
Hasta Pronto.
Feliz
lunes de despedida y
agradecimiento.

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