Ya estoy pisando los caminos de Pedrezuela. Deshaciendo las maletas
ordenando las cosas los recuerdos y los sentimientos. Quiero recordar y
agradecer el recibimiento y la despedida en Mbeju Roga. Fue una sensación única
estar llegando a General Resquín y parase frente a un proyecto repetido varias
veces en el Festival. Ya parecía un disco rayado. Hoy es una hermosa realidad. Sé
que no se libró de polémicas, pero es un logro del que podemos estar orgullosos,
procurando siempre la mejor gestión, la máxima calidad. En la octava edición
del Festival nacional del Mbeju despidiéndome les hice un pedido que ahora muy
agradecido y emocionado por todo lo vivido les quiero repetir: Comiendo un rico
mbeju, no se olviden de mí. Están presentes en mi vida en mi corazón y yo
espero seguir en el suyo. Y ahora toca a trabajar para seguir creciendo los
sueños. Cada uno en su lugar. Yo ahora en Pedrezuela cerca de Madrid.
Feliz miércoles de crecimiento de los sueños.



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