sábado, 10 de mayo de 2014

Bendito contagio

Ninfa intentaba cerrar sus sonrisas en una pequeña mueca, pero éstas tan desobedientes, se le escapaban e invadían todo su cuerpo. Por más que desviaba la mirada, iluminaba a los que estaban cerca de ella. Asustada a veces por lo que otros pueden pensar, se forzaba para poner alguna cara de aflicción o tristeza, pero le dolía todo el rostro de tanto esfuerzo. Mientras más intentaba, peor le salía. Al final se dio por vencida. Cuando uno deja de luchar y se permite ser feliz con cosas pequeñas, descubre que su sonrisa y su felicidad son benditamente contagiosas. Ser feliz con cosas pequeñas de cada día, no se llama conformismo sino sabiduría.



Feliz Sábado de Sonreír en el Festival de Mbeju



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