Doña
Paciencia tenía una habilidad muy poco común, con unos delicados y
finos hilos, cosía las amistades rotas y las confianzas dañadas. No
ponía parches de disimulo, no le gustaban remiendos burdos. Tampoco
aceptaba las telas artificiales de sentimientos fingidos. Le daban
alergia. Buscaba lo natural y sencillo. No quería nada impermeable,
al contrario buscaba lo absorbente. No quería que la gente se aísle,
separe, sino que se empape de vida y cariño. La cercanía de los
amigos nos sirve de cobijo y apoyo. Es la mejor vacuna contra la
tristeza.
Feliz
Viernes de hilos para coser las amistades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario