miércoles, 28 de mayo de 2014

Comunidad

No eran de grandes palabras, ni mucho menos de discursos inspirados. A veces huían de la teoría. En ausencia de grandes explicaciones, lo único que sabían, que les gustaba estar juntos y hacer algo. Cuando lo hacían, el Absoluto pasaba cerca de ellos y sonreía, aunque no se dejaba ver, todos lo sentían por un instante. No era mucho, pero lo suficiente para sentirse comunidad y abandonar el caparazón de la soledad para siempre.



Feliz Miércoles cosas pequeñas, que unen a lo grande.

20 años haciendo la comunidad desde mi ordenación



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