Le
gustaba levantarse temprano, cuanto la luz del sol estaba por salir y
susurraba a las cosas, que formas y colores pueden tomar. Y para ella
no era solo cuestión de cosas sino también de sentimientos. Tenía
la perfecta oportunidad de decidir, que forma, que intensidad,
tomarán sus sentimientos a lo largo de todo el día. Sabía, que la
intensidad de los colores, depende la cantidad de luz. La intensidad
de los sentimientos, depende de la fuerza de amor, que permite
resaltar, lo bello, positivo y tonificar, lo difícil, lo negativo.
Procura iluminar tus mañanas con amor y tendrás las tardes de paz y
cariño.
Feliz
Martes de Amor en la Fiesta Patronal de Virgen de Fátima.
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