En
mañanas frías, cuando conseguía, no sin gran esfuerzo, abandonar
el paraíso de su cama, buscaba el calor de fogón y dulces voces del
amanecer. Los lentos sorbos del, mate le ayudaban a descongelar sus
pensamientos y hacerlos fluir en el aire, llenando el espacio,
todavía vacío a estas horas de la mañana. No solo era el calor,
que invadía su cuerpo con cada sorbo, era la esperanza que empezaba
a circular con su sangre. Lo maravilloso, que era esperanza
compartida, pues detrás de matero, que pasaba de mano a mano en el
círculo que formaban, también pasaban los sentimientos y los
sueños. No hay nada mejor, que un buen mate, café o té en la
mañana fresca, endulzado con una buena dosis de cariño compartido.
Feliz
Lunes de mate.
Día
de la Madre en Polonia. Felicidades Mamá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario