La lluvia que caía afuera, también
afectaba lo que pasaba dentro. Inmovilizado en su casa, no tuvo de
otra, que mirarse a si mismo y mirarse a través de los demás.
Muchas sonrisas, que le rodeaban, las palabras que aleteaban en el
aire, daban paz. No existe mal tiempo, existe tiempo favorable y
desfavorable para ciertas actividades, pero cada tiempo es bueno, es
perfecto para encontrarse con uno mismo y con los demás.
Feliz Sábado de encuentros y palabras.
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