No tuvo suerte cerca de su casa no había ningún teatro, ni
siquiera amateur, ni una escuela de actuación. Todo lo que sabía y
hacía era puro don, la más viva y constante improvisación. Sabía
hacer el drama. Donde nadie veía nada malo, negativo, nocivo o
peligroso, ella era capaz de encontrar una tragedia al asecho. Un
peligro posible, inminente y lo peor de todo inevitable. No importa,
que nada de eso ocurría en realidad. Todas sus previsiones, las
veces que las hacía, quedaban sin cumplirse. Ella en vez de
agradecer y corregir un poco su visión negativa, quedaba más
convencida que nunca, que todo es aparente, engañoso y uno no puede
bajar la guardia. Solo es un preludio de algo que se viene. Auguraba
un desastre de dimensiones indescriptibles, que como siempre no
llegaba. En tu vida vas a encontrar personas así. Tal vez algunos de
nosotros tenemos un mucho o un poco de ella. Sin embargo no olvidemos
que existe la misma probabilidad que todo va a salir bien como la que
todo va a salir mal. Procuremos ser más positivos y no nos dejemos
de envenenar por los negativos.
Feliz martes sin veneno.

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