Dejaba pasar a muchas palabras, no le ponía atención. Oía, pero
no escuchaba. Las palabras se marchaban cansadas y hasta desanimadas.
No había nadie que quería recogerlas. Ella se justificaba, que una
anda cansada, que tiene mucho trabajo, que no puede con todo. Tenía
razón, andaba demasiado cargada de actividades. El problema es que
no solo no escuchaba a los demás, lo peor de todo no se escuchaba a
sí misma. Ignoraba la voz interior que le intentaba recordar lo que
es, o lo que debería ser importante, o incluso hasta urgente en esta
etapa de la vida. Tal vez hay demasiado ruido alrededor de nosotros y
nos resulta cada vez más difícil distinguir lo que es importante
para nosotros para nuestra salud y felicidad. Procura, intenta a
escucharte esta semana que empieza. Pregúntate por tus sueños,
deseos, y deja a tu cuerpo decir que necesita para estar en mejores
condiciones.
Feliz lunes de escucha.

No hay comentarios:
Publicar un comentario