domingo, 1 de noviembre de 2015

Mantenimiento

No paraba el reloj y ella no paraba con él. El reloj de vez en cuando recibía el mantenimiento, le cambiaban la pila o tiraban la cuerda. Ella seguía sin eso con la fuerza gastada hasta el límite. Su reloj siempre marcaba la hora exacta, no se atrasaba, ni se adelantaba. Ella ya hace tiempo no era capaz de hacer nada con exactitud, porque se cansancio y sus tensiones le impedían mantener el ritmo y cuidado constante en sus trabajos obligaciones y quehaceres de cada día. Eran muy inestables tanto su humor, como su energía y su entusiasmo, lo que le dificultaba enfrentar nuevos desafíos. Curiosamente sabemos cuidar de aparatos y maquinas, cargamos sus baterías, hacemos el mantenimiento, pero al mismo tiempo descuidamos a nosotros mismos, como si estuviéramos libres de desgaste. Descansa, recupera el ritmo, atiende tus propias necesidades.

Feliz domingo de “mantenimiento”.

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