domingo, 29 de noviembre de 2015

Sin miedo

Su miedo era bastante pegajoso, fiel y pesado. Cada vez que querría salir de la casa, la esperaba en la puerta. No se podía permitir el lujo de salir libre sin su compañía. Lo peor de todo sabía contagiarse y multiplicar con facilidad. Siempre y cuando se daban las condiciones. Lo que más le gustaba eran las sombras, las cabezas agachadas y los ojos que no se animaban ver de frente. El miedo perdía su seguridad y a veces también tenía miedo, que alguien pueda otear y hacer desaparecer sus falsas ilusiones, frutos de la mala perspectiva. Al miedo le gusta generalizar, no fijarse en los detalles, no ver las matices. No entres en su juego. Levanta la cabeza. Por cada problema encontraras por lo menos una solución, cada pérdida está recompensada con otras ganancias, solo atrevete a mirar y a ver, pero hazlo sin prisa.

Feliz domingo de levantar la mirada.

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