martes, 10 de noviembre de 2015

Un remedio...

Buscaba un remedio para sus males. Algo que pueda ayudar para que no duela tanto. No eran males de cuerpo, para eso sobraban analgésicos. Eran otros males que tocaban su alma. Es que cada vez que empezaba construir algo con tanto entusiasmo, con tanta ilusión en poco tiempo todo se derrumbaba, todo se iba abajo. Al principio sospechaba que había personas mal intencionadas que impedían su progreso, su éxito. Y tal vez las había, nunca falta un envidioso o una envidiosa, pero estas personas carecían de poder que ella les atribuía. Con el paso del tiempo vio claramente que su peor enemigo, su mal más grande eran sus prisas. Ella quería “levantar las paredes sin haber terminado los fundamentos”. Para que algo salga bien prepara la base, mira las variantes, revisa los pormenores. Eso no te resta la espontaneidad sino te aumenta la responsabilidad. En un momento de reflexión resulta ser mejor remedio para muchos de tus males.

Feliz martes de reflexión.

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