Hace años encontré al borde del camino a un árbol, seco y vacío
por dentro. Sigue de pie pero ya no lleva vida en si. Recuerda a
muchas personas que siguen de pie, hacen su trabajo, pero parece que
no llevan vida, no hay en ellos ninguna alegría aunque fuese
pasajera. Llega un momento que el árbol deja de ser árbol y empieza
a ser madera. Los seres humanos corremos el peligro de ser algo como
zombis – muertos vivientes. Debe de haber más signos de vida, que
una simple respiración o movimientos de corazón y de todo el
cuerpo. La capacidad de asombro, la posesión de sueños que pueden
parecer inalcanzables, la habilidad de cambiar, realizar pequeños
proyectos. Y muchos otros elementos que hacen posible que cada nuevo
día puede ser diferente al anterior. Porque lo que la vida nunca
pierde es la capacidad de sorprendernos. Revisa tus otros constantes
vitales. No basta respirar y trabajar, hay que vivir algo más.
Feliz viernes de vida plena.

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