La Convicción no lo visitaba con tanta frecuencia como a él le
gustaría, pero cuando ya lo visitaba todo parecía cambiar en un
abrir y cerrar los ojos. Las cosas parecía mucho más claras, sentía
que es capaz de hacer mucho más de lo que hizo hasta ahora. Lanzarse
en unas nuevas aventuras. No necesitaba aprobación de nadie, puesto
que tenía por dentro la seguridad que no le faltará ni fuerza, ni
talento, ni capacidad para llegar a la meta, a un buen fin de sus
emprendimientos. El problema aparecía cuando su visita abandonaba su
hogar. Ahí empezaba a dudar de todo y desarrollar todos los
escenarios pesimistas habidos y por haber. Invita a convicción a tu
hogar. Hazle una buena posada para que se pueda quedar y acompañarte
en muchas actividades que vas a desarrollar durante esta semana.
Feliz lunes de convicción.

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