No tenía grandes proyectos para este domingo. Muchas veces ha
fracasado en intentos de hacer cosas grandes. No porque era imposible
realizarlas, alcanzar las metas propuestas, sino porque eran
equivocadas sus expectativas. Siempre dejaba el disfrute, el gozo, la
alegría al final, para cuando llegue a la meta, sin disfrutar del
proceso. Ahora iba a ser diferente. Decidió ser feliz ahora sin
esperar, viviendo la alegría de cada paso, pues cada paso lo
acercaba a la meta, a la vida, a la gente que lo rodeaba. Ya no
experimentaba la ansiedad de la espera del final. Los finales e
inicios se empezaron a multiplicar en su vida. Cada paso era el final
de anterior y el inicio del siguiente. No dejes la alegría para
después, está en medio de tus pasos de tu gente. Forma parte del
camino.
Feliz domingo de alegría.

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