lunes, 28 de diciembre de 2015

Pedazos de felicidad

A Raquel se le ha deslizado entre sus dedos la felicidad y se ha roto. Al principio ella se asustó de sobremanera, porque pensaba que ya la había perdido para siempre. Entre las lágrimas miraba los pedacitos de su felicidad esparcidos en todas partes. Se tranquilizó un poco no le quedaba otra cosa que hacer. Ahora no tenía una felicidad grande concentrada en un solo lugar al mismo tiempo muy vulnerable, muy frágil. Tenía pequeñas felicidades en todas partes, ya no corrían ningún peligro. Lo único que necesitaba era mirar su vida, su realidad con buena luz para ver la felicidad en cada rincón de su vida. Ya no era difícil de cargarla. Ni llevarla solo era necesario mirarla con atención y sacar de ella todo su brillo. Al fin y al cabo es la misma felicidad solo que más esparcida y hay que ir juntando sus pedazos construyendo su propio mosaico.

Feliz lunes de ir juntando los pedazos.

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