Entre la
semana a veces veía sus espaldas o escuchaba sus pasos cansados. Se
comunicaban con frases cortas, que solo contenían horarios y avisos
acerca de salidas y entradas, y presencia o ausencia en las comidas.
Era poco pero era suficiente para mantener un buen funcionamiento de
la casa, pero no alcanzaba para mantener un buen funcionamiento de la
familia. Ella no hacía drama de esta situación, sabiamente
aprovechaba los domingos y fiestas para no solo mirar las espaldas de
la gente que sale, sino para mirar bien los rostros, escuchar bien
sus palabras y cuando haga falta también a sus silencios. Trataba de
evitar todos los distractores que puedan dificultar la comunicación.
A todos enseñaba a poner la atención. Trataba de exprimir bien el
tiempo que pasaban juntos, así como exprimía las frutas para hacer
los ricos jugos. Aprovecha tus domingos, da te gusto de más estar
que hacer, mira, escucha, y habla.
Feliz domingo
en Familia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario