La abuela Lupita la miraba sin decir una sola palabra, porque la
gente mayor no gasta las palabras. Las sabe cuidar musitar y las dice
solamente cuando alguien esté dispuesto a pararse un poco y escuchar
bien. A su alrededor había mucho ruido y mucho movimiento y la gente
cada vez menos se miraba y se escuchaba. Casi no se hablaban y cuando
ya decían algo sus palabras parecían comandos o códigos llenos de
abreviaciones. La abuela ha vivido lo suficiente para saber que
cuando la gente no se mira y no se habla, ni se escucha, deja de
percibirse como personas y empieza a verse como objetos que a veces
son útiles y otras veces estorban. Por eso ella miraba no quería
meterse en lo que a ella no tiene que importar solo querría advertir
que eso que están viviendo en su familia tendrá consecuencias, que
todavía se puede prevenir y no llegar a un mayor deterioro de las
relaciones interpersonales. Escucha a los que te miran porque algo
quieren compartir.
Feliz martes de miradas y escuchas.

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