Lucas siempre quiso conocer a las cosas y a las personas. Para él,
los encuentros con otros, siempre eran la riqueza más grande de la
que nadie lo pudo privar, ni despojar. Había una misteriosa conexión
entre el conocimiento de otros y el conocimiento de si mismo. Podía
despejar muchas de sus dudas y aclarar muchas de sus suposiciones. Al
mismo tiempo, había otra conexión entre lo que uno descubre afuera
y lo que uno tiene dentro. Nuestro encuentro con los otros y con lo
que está afuera nos enriquece, pone a prueba, abre y ensancha
nuestro mundo. Nos pone frente a diferentes personas y diferentes
situaciones, lo que nos exige siempre nuevas y diferentes respuestas,
desarrollando así nuestra creatividad. Sal de tu pequeño-grande
mundo y encontraras muchos mundos. Porque vivimos en un mundo en
donde siempre caben muchos mundos.
Feliz lunes de encuentro con lo de afuera y los de afuera.

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