Muchos eran los caminos que tenía que
recorrer cada 8 de Diciembre en Paraguay. Cada uno de ellos me
llevaba al encuentro de las personas. Unidos en la búsqueda del amor
de la Madre con los equipajes llenos de problemas y agradecimientos.
Siempre llevándose algo y dejando algo. Esos encuentros siempre nos
hacían más Familia, más comunidad. Oportunidad para vernos
saludar, sonreír, compartir. Uno sabía sentía que por mucha gente
que haya, nunca le faltara el lugar porque ella recibe a todos y no
rechaza a nadie. A un lado quedan las teologías a favor y contra con
sus sabias y certeras argumentaciones, en su lugar se ponen los
sentimientos y hay uno indiscutible. Ella – Madre, Esposa. Mujer,
Campesina – nos reúne, nos une, nos hace Familia y le hace
presente a Él. No caminamos solos, es bueno poder encontrarnos. En
segundo lugar queda si es fe, si es tradición, si es pretexto. De un
encuentro entre nosotros con Él y con Ella solo podemos salir
mejores.
Feliz viernes de Virgen de los Milagros
de Caacupé – de la Inmaculada.

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