Que largo se le hizo el tiempo entre las promesas y
su cumplimiento. No le alcanzaba la paciencia. Si de ella dependiera todo eso
preferiría menos promesas y más corto tiempo de espera para ver su
cumplimiento. Siempre más le gustaban las teselas de un mosaico pequeñas y
manejables que los bloques de piedra sin labrar. Aunque cada uno en si llevaba
encerrado un potencial, era más fácil sacarlo de las cosas pequeñas juntando
varias que pulir las cosas enormes. Le daban
más alegría pequeñas cosas esparcidas a lo largo del día o de la semana que un
logro monumental conseguido de vez en cuando. No porque le faltaban las
aspiraciones sino porque no quería hacer a esperar a otros lo que a ella no le
gustaba esperar. Trata repartir bien tus promesas y sus cumplimientos contando
con tus fuerzas y disponibilidad de tiempo para que no hagas a esperar a otros
más de lo necesario.
Feliz viernes de promesas y cumplimientos.

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