Cada cierto tiempo le brotaban las
palabras. Para nada servía intentar cortarlas con el cuchillo de
prudencia, después de un corto periodo de silencio volvían a brotar
de nuevo. Es que tenían en su raíz unos fuertes sentimientos que
cada lluvia de problemas hacía despertar. Las palabras anunciaban
afuera lo que pasaba dentro. Algunas veces con delicadeza, otras con
pasión y violencia. Solo siguiéndolas, dando les suficiente espacio
para que se desarrollen se podrá llegar a la raíz enfrentando los
problemas que las causan. Trata de no cortar no callar las palabras
que brotan en tu vida y en tus relaciones con los demás, te pueden
ayudar a descubrir en donde se esconden las raíces de los problemas
que a veces son muy profundas y muy encarnadas, cortar y arrancar con
violencia puede provocar heridas y daños irreparables. Hazlo con
mucha calma y serenidad, aunque a veces tengas ganas de reaccionar
rápidamente.
Feliz martes de conocer la raíz de las
palabras que brotan.

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