Los recuerdos no obedecen a la lógica
de la cronología. Aparecen se disparan con una imagen un sonido, una
melodía un sabor color o unas palabras. Dan vueltas por nuestra
memoria como los juegos de una feria. Trayendo y llevando los
sentimientos. Cuando son buenos traen felicidad y alegría llevando
lejos la tristeza, cuando son malos traen el dolor la tristeza y se
llevan lo poco que quedaba de alegría. No los controlamos de todo,
pero los podemos llamar, nos podemos entretener mucho tiempo con
ellos, que tanto nos puede beneficiar como perjudicar. Trata de
atraer los buenos, pero no para vivir en el pasado, sino para ver
cuántas cosas buenas has vivido, como las diferentes experiencias
tanto buenas como malas te iban formando, como todo al final tenía
una lógica de un proceso a veces complicado que se desarrollaba
contra tu voluntad y te costaba algunas lágrimas, pero que al final
te permitió ser lo que eres hoy día y mirar la vida así como la
miras. Recuerda que no es un proceso acabado que sigue, así que lo
que te toca a vivir hoy día también tiene valor e importancia que
descubrirás con el tiempo. Que la Guadalupana te bendiga y cubra con
su manto.
Feliz martes de recuerdos.

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