Llevaban años viviendo juntos se
conocían bien pero no se conocían de todo. Siempre dejaban un
margen para el asombro y la sorpresa. Tenían bien claro que este
asombro y sorpresa pueden ser positivos enfrentándose así a la
negatividad reinante. Eso sí, para poder detectar estos momentos
preciosos y únicos llenos de novedad y frescura tenían que
mantenerse atentos. Con demasiada frecuencia nos dormimos con los
ojos abiertos, anestesiados frente a la novedad y sorpresa. Ganaban
mucho no perdían nada. Su relación, su convivencia tenían el aroma
del frescor no artificialmente mantenido sino naturalmente conseguido
porque siempre dejaban que entre el aire fresco de la novedad. Si no
quieres caer en la rutina, mantente atento/a, hay muchas sorpresas
escondidas en cada día, en cada encuentro.
Feliz domingo de atención.

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